| ¡La UVR, otra bomba de tiempo! |
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No acabamos de asistir al sepelio del sistema UPAC, cuando la naciente UVR amenaza con acabar con las ruinas que dejó el primero. La historia reciente ha mostrado, que las Corporaciones de Ahorro y Vivienda, hoy bancos comerciales, hasta ahora han aplicado prioritariamente dos de las sistemas aprobados por la Súper bancaria, que se asimilan a la cuota baja y a la media del sistema UPAC, esto significa que muchos deudores actuales están pagando tanto interés como en el antiguo sistema, y explica parte de la gran cantidad de reclamos ante los bancos, por la elevación de los intereses y/o cuotas en el nuevo sistema.
La UVR, vuelve a los inicios del UPAC, pero conviene anotar que bajo estas nuevas condiciones, las cuotas mensuales deberán ser lo suficientemente altas para poder cubrir los intereses correspondientes al mes y la parte proporcional de la amortización de capital. En otros términos, las cuotas mensuales bajas de amortización, al igual que el UPAC, incrementarán excesivamente el costo del crédito, y las cuotas altas lo reducen. El problema es que no hay muchos usuarios del crédito con capacidad suficiente como para comprometerse con cuotas altas. La no respuesta de los sistemas de amortización a las expectativas de los deudores, la poca confianza para invertir a largo plazo, la floreciente cultura del no pago, son algunos de los ingredientes que están acelerando el tic-tac de la bomba de tiempo, en que se está convirtiendo esta parte importante del sector financiero, ya que según información suministrada por el Icav, al finalizar septiembre, 10.615 viviendas valoradas en 432.933 millones de pesos habían sido entregadas por sus propietarios a la banca hipotecaria para pagar sus obligaciones (en septiembre del año pasado el saldo era de 10.988 unidades por 475.307 millones de pesos). Este año, al tiempo que aumentaron las daciones disminuyeron las ventas.
Es muy triste, que para muchos deudores, el sueño de tener casa, se convierta en una pesadilla, de la que se despierta, sin plata, abuelo y sin casa. |



